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Uso de la raya consejos y ejemplos

Si deseas estructurar un diálogo narrativo correctamente o quieres mejorar tus habilidades de redacción, atiende a la siguiente información.

1. Usa la raya y no el guion

Uno de los primeros inconvenientes para el uso de la raya es la ausencia de una tecla para representarlo, razón por la cual muchos usan el guion. Además, el atajo de teclado cambia según el sistema operativo que uses. La siguiente tabla resume estas diferencias.

Atajos de teclado para la raya (—)
Windows Alt+0151
Linux Ctrl+Shift+u+2014espacio
Mac Opt+Shift+-
Microsoft Word Ctrl+-
LibreOffice ---espacio

2. Distingue entre personaje y narrador

El diálogo del personaje inicia con una raya y en una línea independiente. Una vez que se abre el diálogo del personaje nunca se cierra con una raya ni se escribe otra raya para volverlo a iniciar. Has de cuenta que la intervención del personaje es un bloque. Así, si otro personaje interviene, debe abrir un nuevo bloque que comience con una raya, de manera que cada intervención forma un nuevo párrafo.

3. Coloca el espacio antes de la raya

Raya de personaje y de narrador.
En los diálogos narrativos la raya tiene las funciones de apertura y de cierre. Ahora bien, siempre se coloca un espacio antes de una raya de apertura. De esta forma se distingue claramente la intervención del narrador. En caso contrario, se dificulta la relación entre la raya y el discurso al que corresponde.

La intervención del personaje comienza con una raya de apertura en un párrafo aparte y no requiere una raya de cierre, pues se entiende que su participación finaliza en ese mismo párrafo. En cambio, la intervención del narrador, dentro del discurso del personaje, debe cerrarse cada vez que el personaje continúe con su participación.

Por lo tanto, nunca apegues la raya de apertura del narrador al discurso del personaje. Y recuerda que la raya siempre se une sin espacios al discurso que alude.

  • ❌ —Hola—dijo Juan y se fue.
  • ✔ —Hola —dijo Juan y se fue.

4. Domina los verbos de la lengua

Conocidos como verbos "dicendi" o verbos del habla, porque son verbos que se utilizan para las acciones comunicativas. Estos verbos sirven para iniciar el parlamento de los personajes. Los verbos más comunes son: decir, contestar, afirmar.

Solo existen dos métodos para reproducir palabras ajenas: el estilo directo y el estilo indirecto. Básicamente el estilo directo es una construcción definida que reproduce de forma literal palabras o pensamientos. En cambio, en el estilo indirecto, el dicente adapta el discurso del otro a su sistema de referencia deícticoLa palabra deíctico proviene del griego romanizado deixis (señalamiento, acción de señalar), que sería el uso de palabras para señalar o indicar un momento, lugar o persona (también modo o cantidad) específicos en el contexto del dicente (ejemplo: ayer, allí, esos). Por lo tanto, los demostrativos (este, ese, aquel) son deícticos; los adverbos aquí, entonces, ahora también son deícticos y se llaman adverbios deícticos. . Este cambio afecta a tiempos verbales, pronombres personales, posesivos y demostrativos. En el siguiente ejemplo las dos primeras oraciones están en estilo directo y la tercera en estilo indirecto, además se subrayan los elementos gramaticales ya mencionados.

  • —Mis libros están en este cajón —dijo Juan.
  • Juan dijo: "Mis libros están en este cajón".
  • Juan dijo que sus libros estaban en ese cajón.

Para citar el discurso de otro se usan dos tipos de verbos según el acto comunicativo: los verbos del habla (alguien dice algo a alguien) y los verbos de pensamiento (alguien piensa algo).

Existe una gran cantidad de verbos del habla (gritar, susurrar, afirmar, contestar, etcétera) y del pensamiento (pensar, reflexionar, meditar, etcétera). No obstante, el lenguaje literario consiente ciertos matices de otros verbos para otorgar variedad al discurso del personaje. Ejemplo:
—Aquí estoy, jajaja —se rió Juan.
Esta variedad dificulta el reconocimiento de los verbos del habla. En ese caso, cuando no se identifica plenamente estos verbos, se debe analizar si la acción forma parte del acto comunicativo. Algunas veces ayuda preguntarse: "¿Cómo lo dijo?"Respecto al ejemplo anterior, Juan lo dijo riendo.

5. Verbos dicendi y verbos que no hacen referencia al diálogo

La ortografía dicta que se inicia siempre con minúscula la intervención del narrador que usa verbos del acto comunicativo (estos pueden ser del habla o del pensamiento). Esta regla abarca también ciertos matices que puedan tener estos verbos.

Recuerda:

Si la intervención alude al acto comunicativo, esta debe iniciar con minúscula.

Como se comentó antes, el discurso directo permite, sobre todo en novelística, omitir el verbo dicendi; pues la estructura del diálogo permite advertir, con el uso de la raya, que el contenido corresponde a las palabras literales del personaje, pudiéndose omitir el verbo "decir" u otro similar.

De esa omisión resaltan las intervenciones iniciadas sin verbo de la lengua, y que, por su naturaleza, se puntúan de manera distinta. Por este motivo desarrollaré dos casos:

  • Signos de puntuación que exigen mayúscula inicial.
  • Signos de puntuación de pausa menor.

5.1 Uso de la raya con signos de puntuación que exigen mayúscula inicial

Los signos que indican la finalización del discurso del personaje pueden ser el punto, los puntos suspensivos, signo de exclamación de cierre y signo de interrogación de cierre. La intervención del narrador que empieza luego de esta conclusión se escribirá con minúscula (dicendi) o mayúscula (no dicendi) dependiendo del caso.

Para no ocupar demasiadas lineas los ejemplos usan puntos suspensivos, de manera que sea evidente que la intervención del narrador continúa. Los ejemplos se dividen en dos: en primer lugar, las intervenciones que usan un verbo de la lengua; en segundo lugar, las intervenciones que no usan un verbo de la lengua.

¿El punto se escribe antes o después del diálogo?

Hay una clara diferencia en la posición del punto cuando participa un verbo dicendi. Si bien la intervención del personaje termina justo con un espacio, antes de la raya que inicia el discurso del narrador, solo se escribe punto luego de que terminen todos los comentarios que aluden al discurso del personaje, pues hay una relación lógica que no debe romperse.

Dicendi —Espero que todo salga bien —dijo Azucena con gesto ilusionado. A la mañana siguiente. Azucena se levantó nerviosa y...
No dicendi —No quiero hablar ahora. —Le abrió la puerta y lo empujó. Luego se sentó en su escritorio y...

¿Debo escribir mayúscula después del signo de interrogación en diálogos?

La palabra que sigue al signo de interrogación de cierre se debe escribir con minúscula si la intervención expresa un acto comunicativo; en cambio, se escribe mayúscula cuando se trata de un enunciado independiente.

Dicendi ¿Ha llegado el presidente? —preguntó alarmado el embajador. Luego...
No dicendi ¿Qué es ese ruido? —Se levantó de su asiento y miró por la ventana. Luego...
 

¿Debo escribir mayúscula después del signo de exclamación en diálogos?

La palabra que sigue al signo de exclamación de cierre se debe escribir con minúscula si la intervención expresa un acto comunicativo; en cambio, se escribe mayúscula cuando se trata de un enunciado independiente.

Dicendi ¡Qué le vamos a hacer! —exclamó resignada doña Amparo. A la mañana siguiente...
No dicendi ¡No puede ser posible! —Revisó su móvil con un gesto de desesperación. Le habían vaciado las cuentas...
 

¿Debo escribir mayúscula luego de los puntos suspensivos en diálogos?

La palabra que sigue a los puntos suspensivos se debe escribir con minúscula si la intervención expresa un acto comunicativo o no se cierra el enunciadoSi los puntos suspensivos cierran el enunciado, la palabra que sigue comienza en mayúscula: 'Hola... ¿Cómo estás?'; 'Ya veo... Ahora deja que yo hable'. Pero si no se cierra el enunciado lo que sigue es minúscula: 'Es... toy per... di... do'; 'Es aquí... creo'. ; en cambio, se escribe mayúscula cuando se trata de un enunciado independiente.

Dicendi —Si me hubieras hecho caso... —susurró mientras seguía con la mirada a su hijo que se alejaba cabizbajo.
No dicendi —No me engañas, traidor... —Se acercó a la puerta y la cerró con determinación. En ese momento...
 
No dicendi —¡Pero qué... —la pantalla acumulaba mensajes de error— rayos sucede!

La razón detrás del uso de mayúscula en los ejemplos "no dicendi" alude a que son enunciados independientes y, por lo tanto, no requieren de palabras de enlace (dicendi o similares).

5.2 Uso de la raya con signos de puntuación de pausa menor

Quiero advertir al lector que todas las intervenciones del narrador con verbos no dicendi son incisos, pues ya no pueden ser oraciones independientes. Por lo tanto, estas frases deben iniciar con minúscula.

¿Dónde escribir la coma en diálogos?

Si el discurso del narrador coincide con la coma, esta se coloca al final de la intervención. De modo que la coma se escribe después de la raya de cierre.

Dicendi —Lo será —respondió agradecido—, te lo aseguro.
No dicendi —Compréndeme —el cariz de la situación le afligía—, no hay otra alternativa.
 

¿Cómo escribo punto y coma en diálogos?

El signo de punto y coma se escribe luego de la raya de cierre del narrador.

Dicendi —Está bien —dijo Carlos—; lo haré, pero que sea la última vez que me lo pides.
No dicendi —Mira la hora —me señaló su reloj de pulsera—; vamos a dormir.
 

¿Cómo escribo dos puntos en diálogos?

Se escribe dos puntos luego de la raya de cierre.

Dicendi —Te lo advierto —dijo amenazante—: no voy a consentir que te salgas con la tuya.
No dicendi —La empresa quebró —su mentón se apegó a su pecho—: todos fuimos despedidos.
 

6. Aclaración de otras dudas

Verbos que continúan el discurso

Estos verbos se usan para continuar el discurso, otorgan variedad al verbo 'decir'. Su estructura tiene el orden: verbo, dos puntos y enunciado. Además, si un enunciado es introducido por un verbo del habla, se escribe mayúscula inicial.

Con un dicendi —¿Y a ti qué te importa dónde está Bene? —me dijo malhumorado, y después añadió—: Vete ya a dormir y deja de espiarla o te llevarás un susto. (SUR: 72, 22)
Con un no dicendi —Buenos días, profesor. —El estudiante levanta la mano, luego añade—: Ya tenía ganas de verle.

Casos en los que se interpone una expresión

Es común utilizar palabras que anteceden al verbo dicendi para iniciar la intervención del narrador; no obstante, y como se mencionó anteriormente, si se alude al acto comunicativo, se escribe minúscula inicial.

Uno de los casos más comunes es la forma reflexiva del pronombre personal 'se', que no impide el cumplimiento de la regla cuando el discurso sugiere el acto comunicativo.

—No puedo creerlo —se dijo para sí.

—¡Siempre llega tarde! —se quejaba María.

«No le va a sacar nada», se desmoralizó Lituma. (PALOMINO: 67, 26)

—Sí, yo... —se detuvo un instante, para ver si lo miraban—. Solo quiero irme con ustedes.

También es común encontrar otros pronombres y verbos auxiliares

—Ten huevos y cuéntame —lo animaba su amigo—. De todas formas ya me enteraré.

«Ya verás —le había anunciado Julián—, verás qué casa y qué mujer y qué forma de vivir tan libre, tan sin trabas. No es buen poeta, pero ha sabido elegir su libertad...» (JÓVENES: 156, 10)

Caso especial

—Alguien que me ayude —se oía por las calles.

Este ejemplo no usa un verbo dicendi para citar palabras y además no tiene un sujeto fijo al cual se haga referencia; sin embargo, el vínculo con la oración principal es patente, por lo tanto se pude interpretar, por inferencia, que se alude al acto comunicativo. También es un caso que no se manifiesta en el estilo indirecto.

Enunciados independientes

Se debe escribir con minúscula el inicio de la intervención del narrador con un verbo de la lengua. Sin embargo, cuando el discurso del narrador es un enunciado independiente, este debe iniciar con mayúscula. Este caso es especial porque puede usarse un verbo de la lengua para crear un enunciado independiente.

Enunciado con dependencia lógica:
—¿Qué significa? —pensó el novato dubitativo.

Enunciados independientes:
—¿Qué significa? —El novato pensó esto dudando.

Formas verbales referenciales

Son verbos que no son propiamente de la lengua, pero que hacen referencia al acto comunicativo como acabar, ufanarse, ofrecer; respectivamente en los ejemplos.

—¡Qué grande! —acaba por exclamar el viejo.
—¿Verdad, papá? —se ufana la madre—. ¡Y solamente tiene trece meses! (SONRISA: 32, 9)

—¿Te quitas el abrigo? —se ofrece Renato, cariñoso. (SONRISA: 156, 15)

Más ejemplos con otros verbos.

—Y sin embargo se mueve —filosofó juan.

—¡La ventana no! —prohíbe Andrea, levantándose para alejarle del peligro.
—¡No! ¡No! —imita el niño a gritos, siguiendo una rociada de sílabas sin sentido. (SONRISA: 310, 26)

«¡Vaya, se lo liquidaría en seguida!», compadece el viejo.

—Ni más ni menos —triunfa el viejo con su joven vozEl complemento 'con su joven voz' ayuda a interpretar triunfar como verbo de estilo directo, pues alude explícitamente al elemento comunicativo de la voz y, por tanto, ayuda a inferir la realización de un acto verbal. . (SONRISA: 30)

Otras recomendaciones

Puedes usar estructuras más breves cuando intervienen pocos personajes (generalmente dos o uno). No hay necesidad de escribir: dijo, afirmó, replicó, contestó, etcétera.

La abuela llamó al abuelo para que revisara las esquinas de la habitación.
—No hay arañas.
—¡Ay! Viejo cegatón.

El siguiente ejemplo es un fragmento del diálogo entre Iván Ilich y su esposa de "La muerte de Iván Ilich, León Tolstói"

Su mujer volvió cuando iba muy avanzada la noche. Entró de puntillas, pero él la oyó, abrió los ojos y al momento los cerró. Ella quería que Gerasim se fuera para quedarse allí sola con su marido, pero este abrió los ojos y dijo:

—No. Vete.
—¿Te duele mucho?
—No importa.
—Toma opio.


Él consintió y tomó un poco. Ella se fue.

7. Diálogos con comillas

Cuando se usa un verbo de la lengua para introducir el discurso, es común utilizar comillas angulares para marcar la intervención. El siguiente ejemplo es un fragmento de Elogio De La Madrastra de Mario Vargas Llosa.

Justiniana apoyó la espalda en el estante donde Alfonso tenía sus libros de aventuras, los gallardetes y diplomas y las fotos de colegio. Entrecerró los ojos y pensó: «Tendría que haberme ido hace rato, es verdad».

Si el verbo dicendi (o de pensamiento) se ubica después del discurso que se quiere reproducir, se debe escribir una coma.

«Ya lo sabía», murmuró el sabelotodo con un gesto de inteligencia.

Si el comentario del narrador se encuentra dentro de las comillas, se recomienda usar la raya para destacar la intervención del narrador.

«Hola, compañero —dijo Pedro—. ¿Qué tal?».

Intervenciones extensas

Cuando se inicia una intervención extensa, de varios párrafos, es preferible usar las comillas angulares para encerrar todo el discurso. El siguiente ejemplo es de don Quijote.

[...]
Sosegados todos, el cura quiso acabar de leer la novela, porque vio que faltaba poco. Cardenio, Dorotea y todos los demás le rogaron la acabase. Él, que a todos quiso dar gusto, y por el que él tenía de leerla, prosiguió el cuento, que así decía:

«Sucedió, pues, que, por la satisfacción que Anselmo tenía de la bondad de Camila, vivía una vida contenta y descuidada, y Camila, de industria, hacía mal rostro a Lotario, porque Anselmo entendiese al revés de la voluntad que le tenía; y para más confirmación de su hecho, pidió licencia Lotario para no venir a su casa, pues claramente se mostraba la pesadumbre que con su vista Camila recibía. Mas el engañado Anselmo le dijo que en ninguna manera tal hiciese; y, de esta manera, por mil maneras era Anselmo el fabricador de su deshonra, creyendo que lo era de su gusto.

»En esto, el que tenía Leonela de verse cualificada con sus amores llegó a tanto, que sin mirar a otra cosa se iba tras él a suelta rienda, fiada en que su señora la encubría y aun la advertía del modo que con poco recelo pudiese ponerle en ejecución. En fin, una noche sintió Anselmo pasos en el aposento de Leonela, y, queriendo entrar a ver quién los daba, sintió que le detenían la puerta, cosa que le puso más voluntad de abrirla, y tanta fuerza hizo, que la abrió y entró dentro a tiempo que vio que un hombre saltaba por la ventana a la calle; y acudiendo con presteza a alcanzarle o conocerle, no pudo conseguir lo uno ni lo otro, porque Leonela se abrazó con él, diciéndole:

»—Sosiégate, señor mío, y no te alborotes ni sigas al que de aquí saltó: es cosa mía, y tanto, que es mi esposo.

»No lo quiso creer Anselmo, antes, ciego de enojo, sacó la daga y quiso herir a Leonela, diciéndole que le dijese la verdad; si no, que la mataría. Ella, con el miedo, sin saber lo que se decía, le dijo:

»—No me mates, señor, que yo te diré cosas de más importancia de las que puedes imaginar.

»—Dilas luego —dijo Anselmo—; si no, muerta eres.
[...]

Nótese que al inicio de cada párrafo se usa comillas de continuación (») que se unen a la raya.

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